Fue hace más de una década que el «caso Rosenberg» sacudió en las noticias por toda la nación guatemalteca. Fueron muchas las personas que hablaban sobre lo ocurrido y con múltiples teorías conspirativas que el caso parecía más bien, investigado por la población y no por la policía en realidad. Fue un caso muy fuerte y muy sonado. Sin embargo, recuerdo haber pensado que era «natural» y nada sorprendente para mí, que en ese tiempo estaba más bien investigando otras «teorías conspirativas». Me pareció muy natural el caso, porque no era nada que no supiéramos sobre los asuntos gubernamentales o de la justicia en Guatemala. Lo que me pareció raro, en ese momento, fue su suicidio. Pero a ese tema no quiero me adentrar. En ese tiempo yo consideré que el tema no tenía relevancia porque muchos asesinatos y crímenes horrendos se practicaron en ese año. Por lo tanto, mi atención se dirigió a otros caminos, dejando por un lado el caso y el nombre. Ni siquiera vi el famosísimo video del ...