«¡Hace
falta competición, pero también hacen falta más lectores!», dije con tono
asertivo a un amigo que me preguntaba: «por qué no hacía algo para ganar dinero
con la literatura».
No es sencillo encontrarse con personas que disfruten de la lectura de un buen libro, sea donde se encuentren, y que tengan el placer -todavía más incauto- de recomendar -sin vergüenza alguna- el libro que más nos ha gustado. Eso pasa, al menos aquí en Quetzaltenango.
Recuerdo cuando era niño, que
mis ademanes y forma de hablar incomodaban a varios de mis amigos que
preguntaban con seria intriga: ¿para qué hacés eso? ¿Por qué hablás así?, y es
que desde muy pequeño yo leía libros.
En una ocasión, una maestra de
inglés nos dijo en clase que podíamos tomarnos los últimos minutos de clase
para relajarnos, si «solo uno» de nosotros lograba descifrar el mensaje detrás
de las frases de un poema. El poema no lo recuerdo, pero si recuerdo que fui
«yo» quien descifró el mensaje y me obligaron a decirlo en clase en voz alta.
Me paré sobre mi pupitre y lo expliqué en clase para todos: «el mensaje es
sobre la lectura, maestra. El mundo sería un lugar mejor, si más lectores y
escritores existieran». Estoy parafraseando lo que en ese momento dije, sentado
frente al ordenador, mientras escribo esta primera entrada para empezar a
personalizar el blog. Recuerdo también que cuando terminé de leer la respuesta
en mi cuaderno, los vi a todos sin expresar ninguna reacción -aunque sea la de
felicidad por tomarnos el último minuto de clases-, pensaba consternado. Era
cierto que la maestra había preparado aquel juego como distracción para que nos
entretuviéramos el resto de clase, pensando en algo. También es cierto que
nadie de mis compañeros intentó «en realidad» resolver aquél reto de lectura.
Toda mi vida he pensado en ese momento, y he llegado a la conclusión de que la
maestra no esperaba que lo resolviéramos. Tal vez esperaba aplicar solo esa
técnica para fingir que nos daba espacio de «hueva» mientras su finalidad era
distraernos.
Eso me indica lo inmóviles que
la mayoría se queda cuando se habla de «literatura» o «reseñas literarias» o de
«talleres literarios».
¿Díganme si pertenecen al
Departamento de Quetzaltenango y, si han pertenecido -alguna vez- a un «grupo
de lectura».
Quetzaltenango, para ser la
«cuna de la cultura» tiene muy pocos lectores como tal. Son pocas las personas
que realmente se prestan para el emocionante viaje de los libros. Muchos
encuentran escapes en la lectura que solo con los libros pueden conseguir. Y no
estoy diciendo que en el Municipio no hay cultura o, lectores, incluso
escritores, porque los hay. Pero los escritores, no viven de eso. Los lectores,
generalmente, no pueden pagar lo que originalmente se pide por un libro,
imposibilitando que una editora profesional pueda trabajar o hacer dinero
«vendiendo libros», porque los lectores «que son lectores» y siempre andan
buscando un nuevo libro para leer y han empezado a interesarse en los autores autóctonos,
compran más libros de «segunda mano», con un precio más devaluado que el
original.
Así que, considerablemente, las
ventas de los libros de primera edición de los escritores actuales, no son una
verdadera fuente de ingresos. Esto obliga a la mayoría de los artistas, a
dedicarse a otra cosa; como competiciones o el negocio familiar.
Pero ahora, a dos años de la
pandemia COVID, las cosas están cambiando, y un nuevo resurgimiento está
comenzando para la literatura. En estos momentos, el Arte está realzando su
belleza y transmigrando a todos los rincones del planeta, para hacer notar su
presencia con ahínco reforzado.
Somos una nación fuerte, y muchos de nosotros estamos en una etapa en la que
nuestros talentos artísticos están explotando en una zaga de variaciones
artísticas, tal cual la Poesía, la Novela, el Cuento, y son muchos los
escritores actuales, que en Quetzaltenango, están fortaleciéndose para alcanzar
sus metas, y así, contribuir al resurgimiento de Las Bellas Artes.
Quiero expresar, que este
artículo va dirigido a las personas que están esforzándose en la literatura
diariamente, con compromiso firme, y sin remuneración inmediata. Solo por amor
al arte.
Próximamente, en este blog, se
estarán hablando sobre los escritores que han sido en el pasado los
representantes de nuestro insigne Municipio, y los escritores actuales que
siguen su legado. Se abrirán nuevas secciones para nuevos artículos semanales,
y se harán reseñas de libros de todo tipo y género.
Quedo como su más atento
servidor:
El
Novelista.
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